Troost no es de uno. Es de todos los que están construyendo esto.

Somos un equipo que vivió el transporte mexicano y se cansó.

Nos cansamos de los robos, de los pagos tardíos, de los sistemas hechos para corporativos que no entienden al hombre-camión. Nos cansamos de que en este país sobreviva el que abusa, no el que trabaja bien.

Empezamos en Querétaro. Sin oficinas bonitas. Sin inversionistas. Con transportistas del Bajío que metieron las manos al fuego con nosotros y a veces se quemaron. Con gente que confió cuando no había nada todavía.

Estamos construyendo Troost para que entre todos generemos los datos que faltan en este sector. Para que cuando un cliente compare transportistas, vea quién cumple. Para que cuando un transportista sepa cuánto le cuesta de verdad un flete, no acepte uno que lo deje quebrando. Para que el SAT no sea un enemigo, sino un trámite.

Sin la gente que opera el transporte en México, esto no sirve de nada. Por eso construimos con ellos, no para ellos.

Una parte de cada peso facturado se destina a causas sociales. No lo decimos como marketing — lo declaramos porque es parte de cómo decidimos construir Troost.

Si te suma, súmate.

Si no, también está bien.

Equipo Troost · Querétaro, México